PROGRAMA DE FORMACIÓN DE PÚBLICO

Museo, escuela y público

Los museos son instituciones donde la sociedad guarda, conserva, expone o muestra objetos de valor patrimonial; entendiendo por patrimonio a aquellos bienes valiosos (materiales o inmateriales) que reflejan el espíritu de una época, una comunidad, una nación o de la propia humanidad. Cuando surgió en Europa durante el siglo XVIII, el museo era un lugar de elite destinado a la formación de artistas y al estudio de las ciencias. Pero hoy en día los museos son diseñados para la apropiación social, cultural y científica del patrimonio; concebidos como un lugar de conocimiento, pero también de esparcimiento, de encuentro y de reflexión.

Sin embargo, a pesar de que las instituciones se esfuerzan por atraer a los jóvenes, es difícil lograr ese primer contacto que los transforma en parte de su público. Los educadores de colegios tenemos aquí una importante función que cumplir.

El rol de la escuela

Para que los museos se conviertan en un espacio permanente de aprendizaje, es necesario que la Escuela enriquezca la formación de los jóvenes y los formen como público consumidor de contenidos científicos, artísticos, tecnológicos y culturales. Mediante la organización de visitas y recorridos, la institución escolar puede proporcionar nuevas vivencias, introduce conocimientos ignorados, fomentar intereses y hasta ayudar a definir una vocación. Por otra parte, el Museo ofrece contenidos y prácticas educativas diferentes a las que pueden ofrecerse en el salón de clases; lo que sirve tanto para complementar el trabajo en el aula, como para ampliar la diversidad de experiencias de aprendizaje. La visita a un museo coloca a los estudiantes frente a algo nuevo e interesante, los saca de la rutina escolar y estimula la curiosidad y el aprendizaje autónomo. Los museos también constituyen espacios de diversidad que sensibilizan, fomentan la tolerancia y promueven la empatía y el respeto por otras culturas y expresiones artísticas.

Los niños y jóvenes necesitan herramientas que les ayuden a apropiarse de lo que observan. Esto involucra aprendizajes que van desde poder entender el funcionamiento de un experimento óptico, apreciar un estilo arquitectónico, leer la estructura compositiva en una pintura o conocer la manufactura de un objeto. Incluso algo tan obvio como conocer las normas de comportamiento indispensables para la protección del patrimonio es algo que muchos jóvenes desconocen y debería ser introducido en todos los niños desde la más temprana edad.

Por otra parte, la actividad que el alumno tradicionalmente desarrollaba en los museos tendía a ser estática y contemplativa, mientras que las nuevas generaciones aprenden de manera diferente, muchas veces con la mediación de dispositivos electrónicos. Por esta razón es que los modelos de visita basados exclusivamente en la explicación académica o la recolección de datos fracasan tanto en los objetivos de aprendizaje como en los de formar público. El docente tiene que dejar de ser un mero transmisor de información para convertirse en un mediador en el proceso de enseñanza y aprendizaje, lo que requiere que transmita sobre todo herramientas que sirvan a los alumnos para interpretar y apropiarse de lo que observan. Y sobre todo, adoptar estrategias que despierten genuino interés y curiosidad por el conocimiento, lo cual es indispensable si se quiere lograr un aprendizaje significativo.

Objetivos

Este programa busca generar experiencias de aprendizaje en distintas instituciones museológicas, centros de exhibición y sitios de interés científico y cultural, a fin de lograr una formación verdaderamente integral de la persona, incentivando el interés por las ciencias, la tecnología y las artes en general.

La escuela, la música y las artes escénicas

Así como hoy en día los jóvenes constituyen a veces un público escaso en los museos, la situación lamentablemente se repite en otros ámbitos como las salas de teatro o de música académica. La formación de la sensibilidad y de las capacidades de expresión artística requieren generar instancias que exceden (pero no excluyen) los contenidos de asignaturas como la educación plástica o musical que se dictan en el aula.

Desde hace tiempo, el Colegio Hans Christian Andersen decidió ofrecer a nuestros alumnos la oportunidad de acceder a diversas formas de expresión artística fuera del ámbito escolar; reforzando el rol que tiene la Escuela a la hora de enseñar a comprender todo tipo de manifestaciones culturales y lenguajes artísticos. A lo largo de su trayectoria escolar, brindamos a nuestros estudiantes la oportunidad de concurrir a funciones de teatro, ballet clásico y contemporáneo, opera y conciertos de música académica, como vehículo para ampliar sus capacidades creativas, expresivas y comunicativas.